Que yo no soy, que es él. Que yo actué bien, y el no. Ah no, de acá yo no me muevo. Que por cuestión de piel, de sexo o de religión, tus zapatos no me los pruebo. ¿A quién le vamos a tirar una pared cuando ya no nos quede nadie? Tal vez a un perro fiel que a cambio de comer soporte hasta lo insoportable. Temiendo ser peor, temiendo ser mejor, temiendo al fin: siempre temiendo. Viviendo en el ayer, aletargando el hoy. Si, Victor, sí. Sobreviviendo. Juzgando al por mayor, te alejas más y más del juicio que más importa, que es el juicio interior, que es el que hay que afrontar.

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