En ese momento me di cuenta de que el tiempo había retrocedido bastante.
En ese instante, en el que me dijiste que me amabas y que nada más te importaba, fue ahí cuando descubrí que algo andaba mal... o bien.
Pero tu cara estaba igual que en el recuerdo más reciente que tenía, y mi pelo estaba igual de largo que el día anterior. Eso era lo que hacía realista esta ilusión.
Tus palabras nuevamente me dejaron sin aliento e hicieron explotar mi corazón. Una vieja costumbre. Sin poderte responder te tomé de las manos. Eras real, si, eras vos, aunque seguía sin creerle a ninguno de mis sentidos. Comencé a temblar. Tenía miedo, dolor, incertidumbre, asombro, nervios. Las palabras seguían fluyendo de tu boca que no pude dejar de mirar sin disimulo. Seguiste hablando, uniendo y destrozando mi corazón una y otra vez. Mi respiración comenzaba a cortarse. Te perdonaste mientras de tu ojos brotaban lágrimas. Las más reales y sinceras que pude ver. No pude hacer otra cosa que tomarte entre mis brazos sin poder decir una palabra, sin poder reaccionar.
Y en ese silencio, me besaste. Era completamente real, era tu boca dándome respiración, era volver a volar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario