Da pánico estar vulnerable, nunca nadie me sonrió así.

martes

A veces las palabras sobran. A veces la palabra justa es esa que se calla. A veces no hay palabras. A veces las palabras se escuchan sin que sean dichas. Hay palabras que curan y otras que matan. A veces callamos para evitar más dolor, y en ese silencio aparecen las palabras que tanto necesitábamos.

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