Para caerle bien al resto te redujiste al triste hecho de seguir a los demás, lo que supuestamente tanto parece molestarte. Lograste de esa manera, tener una fila de idiotas -igual que vos- atrás. Te pasas hablando de lo que te gusta, lo que no; lo que querés, lo que no... escupís tus opiniones en cualquier lugar, con cualquier persona; aunque a nadie le importe ni te pregunte. Vivís alardeando lo que sos: tus defectos y virtudes, no dejás que te conozcan realmente, porque para todos sos lo que decís que sos y con eso se conforman. Te robaste un par de ideas liberales, las repetís cada vez que podes y te sentís superior cada vez que lo hacés. Amas lo que te creíste que sos. Sos todo lo que criticas del resto. Te encanta señalar con el dedo y para vos está perfecto, pero quien te señala con el dedo, te está juzgando injustamente. Te sentís afortunada por estar de un lado de la vereda, cuando nunca estuviste en el otro. Siempre tenés que sobresalir, llamar la atención, ser más que el resto. Te pasas más tiempo describiéndole al mundo lo que sos -o crees que sos-, que conociéndote realmente. Te tragaste una película y la escupís en la cara de quien se te cruce. Estás rodeada de un desfile de idiotas, y te encanta que halaguen todo lo que haces. Creas tus opiniones con las opiniones ajenas. Dibujás los hechos para siempre quedar asquerosamente correcta. Criticás las modas, pero vivís de ellas. Te contradeciste tantas veces que ya te olvidaste de lo que tanto sosteniste. Estás totalmente ciega, y encima te crees que ves con claridad. Te quejás de todo a lo que perteneces. Tildás de intolerante a cualquiera que no piensa igual que vos, pero sin embargo, vos sos la que no tolera una opinión ajena. Te crees la dueña de la verdad. Todo lo que vos pienses, es la única realidad, cualquier otro punto de vista, está errado. Te jactás de saber de política, y sólo repetís lo que escuchás en la mesa todas las noches. Balbuceás todo el tiempo, y al final siempre terminás hablando de zapatos, ropa, chicos y chismes... después de todo eso es de lo que te alimentás. Te pasaste años siendo moralmente correcta, pero ahora te encanta ser lo inverso... o decir serlo. Lastimaste a muchísimas personas, pero siempre sabías como dar vuelta la situación, pasar a ser la víctima, y cuando todo se te escapaba de las manos, pedir perdón para ser perdonada y poder volver a hacer lo mismo. Te mentís a vos misma todos los días de tu vida. Te olvidás de tu pasado. Te olvidaste de todo muy fácilmente. Te encanta basurear a la gente con el simple hecho de ser un poco mejor que el otro en algo. Crees tener más talentos de los que tenés. Crees ser mucho más interesante de lo que realmente sos. Vivis rodeada de superficialidad y complejos de superioridad. Criticás a lo que formas parte. Te adaptás a las modas y aunque ni te lo aceptes, haces lo que sea por hacerlo. Criticas lo que no podés llegar a ser. Presumís. Decís. Criticás. Señalás. Juzgás. Vos. Vos. Vos. Siempre todo va a tener que girar en torno tuyo.... Y disfrazate de lo que quieras, pero yo no te lo creo... seguís sin entender nada.
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