Da pánico estar vulnerable, nunca nadie me sonrió así.

viernes

¿Cuáles de mis mentiras no son verdades? ¿Cuáles de mis verdades no son mentiras? ...¿Me prometiste algo alguna vez? ¿O sólo me convencí de que lo hiciste para que te conviertas en el culpable de mis dolores? Déjame sumergirme sólo una vez más en el mar de nuestros rencores, dejame saborear sólo una vez más la humillación. Necesito estampar mi verdad sobre tu cara, necesito que te rías luego; para poder asegurarme de que me tocaron malas cartas, para poder cegarme y no darme cuenta de que verdaderamente fueron las mejores cartas, pero que no supe jugar con ellas y finalmente perdí. Es más fácil así, es más fácil decir que no tuve suerte, que nadie me entendió, que fui víctima de los errores ajenos… Es más fácil echarle la culpa a la suerte, al destino, a cualquier Dios o a quien tenga enfrente. Es más fácil que asumir que me enredé entre mis días y mis meses, que me enredé entre mis realidades y mis sueños… me enredé tanto hasta caer a un vacío frío y oscuro en el que nadie vino a salvarme ¿Y será que aunque los días avancen, aunque las heridas cicatricen y aunque las palabras desaparezcan... siempre quedarán restos de aquel infierno? ¿Será que aquella canción me hizo encontrarme con ellos frente a frente?
A veces, sólo a veces, cuando te veo entre mis calles, deseo preguntarte si guardás algún resto de aquel infierno... que me digas que sí, pero que luego sonrías demostrándome que lo preferís así... pero sé bien que en aquel verano, sólo yo conocí ese infierno y aunque quise arrastrar a todos para no sentirme tan sola, sólo conseguí hundirme más en él.

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