Da pánico estar vulnerable, nunca nadie me sonrió así.

lunes

Mi único miedo es que empieces a quererla más a ella que a mí.
Te extraño y no se por qué. Me dije varias veces que debe ser porque vos tenías (y tenés) una parte de mí. La robaste, y la verdad es que, no me molesta. Hay cosas que duelen más. Creo que hubiera sido peor no haberte conocido, no haberte hablado, callarme las verdades, jugarte una mentira, ser quien exactamente no soy. Por alguna extraña razón, no te mentí, te hablé desde lo que salía de mi alma, desde lo más profundo de mi ser. Tu ausencia, aunque no quiera, parece condensar el aire. Me quitas espacios. Me quitas, me quitas y me quitas, pero la verdad es que no estás acá. No entiendo como es que lo haces pero no dejas de hacerme pensar en vos, no puedo quitarme tu maldito nombre de la cabeza y en este punto, te odio. Me dejaste acá, varada en el medio de la nada. En un lugar en el que no soy yo pero tampoco dejo de ser (respirar, vivir). Me dejaste... y no quiero seguir la frase, no quiero pensar en el porqué aunque es inevitable conociéndome. Pensé que te agradaba la idea de quererme y por una vez, empezar a sentir(me). A poder abrirme las puertas de tu mundo, a dejarme entrar. Me equivoqué. Te cansaste de mis problemas mientras que por mi lado, necesitaba más y más de vos. Por eso mismo, no me molesta. Quiero que sepas que si esto significa que vos estés bien, todo lo demás no importa, da igual. Me cerraste las puertas de tu mundo pero si es necesario abriré las puertas del cielo para saber qué es de vos, de tu vida. Contame... ¿Cómo estás?, leelo, entendelo, te extraño.

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