Da pánico estar vulnerable, nunca nadie me sonrió así.

lunes

- ¿Te puedo pedir una cosa?
- Sí, dime.
- No te acostumbres a mí.
- ¿Cómo?
- Que no te acostumbres a mí, ni a mi risa, ni a mi hiperactividad matutina, ni a mis sonrisas en esos momentos, ni a mis besos, ni hablar conmigo siempre, ni a mi olor. No te acostumbres a que hablemos de tus problemas, ni a que te escuche con atención. No te acostumbres a cómo te miro o te dejo de mirar, no te acostumbres a mis mejillas rojas como un tomate cuando te ríes de mí, ni te acostumbres a mis gritos, ni a reirte de las cosas que digo. No te acostumbres... en serio.
- ¿Y eso a qué viene?
- A nada, simplemente algún día me cansaré, me iré y echarás de menos esas cosas si estás acostumbrado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario